jueves, 15 de agosto de 2013

 Tarea De Danzas 

leyendas del tolima 

El Cazador

Esta leyenda está más acentuada en la región montañosa, aun que el hecho tuvo lugar a la orilla del río Grande, pero transcendió la cordillera hasta que la montaña lo albergó en su seno.

Vivía en tiempos de la Colonia un hombre cuya entretención y oficio cotidiano era la "cacería". Para él no había fiestas profanas ni religiosas; no había reunión de amigos ni paseos; nada le entretenía tanto como salir a "cazar" venados al toque de la oración, en los bosquecillos aledaños; borugos a la orilla del río por entre los guaduales; los guacos, chorolas, guacharacas y chilacoas por los montes cercanos a los pantanos, ciénagas y lagunas. El producto de la cacería constituía el sustento de la familia y su único negocio.
En aquel caserío tenían una capilla donde celebraban las ceremonias más solemnes del calendario religioso. Tenía unas ventanas bajas y anchas que dejaban ver el panorama y para que el aire fuera el purificador del ambiente en las grandes festividades.

Llegó la celebración de la Semana Santa. Los fieles apretujados llenaban la capilla, oyendo con atención el sermón de "las siete palabras". Los feligreses estaban conmovidos. Reinaba el silencio ... apenas se percibían los sollozos de los pecadores arrepentidos y los golpes de pecho.

Allí estaba el cazador, en actitud reverente, uniendo sus plegarias a las del Ministro de Dios, que en elocución persuasiva y laudatoria hacía inclinar las cabezas respetuosamente.
Fue tanta la emoción del hallazgo que no se acordó del momento grandioso que significa para los cristianos el día de Viernes Santo. Tampoco se fijó en el momento sagrado de la pasión de Cristo. Salió con su escopeta y su perro en busca de la presa. Ya el animal había avanzado unas cuadras hacia el manantial. El cervatillo al verse acosado paró las orejas y se quedó inmóvil, como esperando la actitud del hombre. este al verlo plantado le disparó, pero en ese mismo instante el animal huyo.
Perro y amo siguieron las pistas, lo alcanzaron y, al dispararle de nuevo, se realizaba el mismo truco. El afiebrado cazador no medía ni el tiempo, ni la distancia. Seguía ... seguía ... cruzaba llanos, montañas, cañadas, colinas, despeñaderos, riscos y sierras. Llegó por fin a la montaña cuando las tinieblas de la noche dominaban la tierra.

La
montaña abrió sus fauces horripilantes ..! El cazador penetró ... y nunca más volvió a salir de ella. Dicen que la montaña lo devoró.

Las Brujas


La bruja tolimense es única, absoluta, original. .Sobre las brujas abundan "los cachos" en la ciudad, pueblos y veredas, la bruja tolimense es totalmente diferente a la europea, diferencias son notoriamente conocidas: no es la vieja flaca y desdentada, no usa sombrero ni cucurucho, ni cabalga sobre una escoba, tampoco celebra el aquelarre.
La bruja tolimenseles una mujer joven y hermosa que tlene pacto con el diablo, vuela de noche y se transforma en pava o "Píaca".
Las brujas de la región tolimense viven en un claro del bosque, sobre una loma solitaria, limpia de vegetación; generalmente es un peñon calcáreo en un limpio de la llanura denominado "El Peñón de las brujas", "El peladero de las brujas" o "El alto de las brujas".
A altas horas de la noche para recibir órdenes de su jefe Lucifer, obtener en la entrevista las noticias que su profesión Ies exige, ya sean como hechiceras o como curanderas.
Las brujas del Tolima Grande no le causan la muerte a las personas, sus maldades van implicadas con la hechicería cuando se refiere a los males de amor o a la chísmografía entre vecinos y personas conocidas.



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